Filosofía del Karate Do
Como en otras
artes marciales modernas, o (Gendai Budo) en el karate se establece una
diferencia entre la práctica meramente técnica y la de crecimiento interior del
practicante, utilizando para ello la palabra "Dō" (camino, búsqueda
espiritual) que en las tradiciones chinas y japonesas se utiliza para señalar a
aquellas actividades que se practican con esa intención de crecimiento
personal, en contraste con una práctica meramente técnica (jutsu).
El maestro
Gichin Funakoshi, fundador del estilo Shotokan plasmó en su obra
autobiográfica: "Karate-Dō: Mi camino"26 la filosofía de lo que para
él era realmente el Karate. Lo entendió como "el purgar de uno mismo los
pensamientos egoístas y malos. Porque solo con la mente despejada y consciente
puede uno entenderse, así como el conocimiento que recibe". También
afirmó: Karate ni senté nashi, que significa que en el karate no existe un
primer ataque, entendiéndose que un practicante de Karate nunca debe albergar,
mostrar una actitud arrogante y violenta, sino que al Karate-Dō se le debe
considerar como un medio para la evolución personal continua a través de un
tipo específico de acondicionamiento físico y la adquisición de habilidades.
Funakoshi,
quien era un asiduo practicante de la filosofía del Confucionismo, creía que
uno debe ser "interior y exteriormente, humilde". Sólo al comportarse
con humildad se puede estar abierto a muchas opiniones respecto al karate. Esto
permite escuchar y ser receptivo ante la crítica. A su juicio, la cortesía era
de primordial importancia. Dijo que los practicantes de karate "nunca ser
fácilmente arrastrados a una lucha". Se entiende que un golpe de un
verdadero experto podría significar la muerte. Está claro que los que abusan de
lo que han aprendido se deshonran a sí mismos. Asimismo, el maestro Funakoshi
promovió la convicción personal y el pensamiento de que en "tiempos de
graves crisis pública, hay que tener el coraje para hacer frente a … un millón
de rivales". Enseñando además que la indecisión es una debilidad.
Existe una
historia escrita por Funakoshi, que refleja el sentido del karate. Es una
parábola acerca del Dō (camino) y un hombre insignificante:
Un karateka
pregunta a su Sensei (o maestro que ha recorrido el camino): ¿Cuál es la
diferencia entre un hombre del Dō y un hombre insignificante?
El Sensei
respondió: "Cuando el hombre insignificante recibe el cinturón negro
primer Dan, corre rápidamente a su casa gritando a todos el hecho. Después de
recibir su segundo Dan, escala el techo de su casa, y lo grita a todos. Al
obtener el tercer Dan, recorrerá la ciudad contándoselo a cuantas personas
encuentre."
El Sensei
continuó: "Un hombre del "Do" que recibe su primer Dan,
inclinará su cabeza en señal de gratitud; después de recibir su segundo Dan,
inclinará su cabeza y sus hombros; y al llegar al tercer Dan, se inclinará
hasta la cintura, y en la calle, caminará junto a la pared, para pasar
desapercibido. Cuanto más grande sea la experiencia, habilidad y potencia,
mayor será también su prudencia y humildad".
La práctica
del Karate-Dō no se refiere tan sólo al desarrollo técnico y táctico, al
acondicionamiento físico, al estudio de los katas y al combate real o
deportivo. También debe ir de la mano del desarrollo vivencial de la parte
humana y la parte espiritual, el crecimiento como personas y ciudadanos
ejemplares que unidos por el bien común beneficien a la sociedad. Para lograr esto,
el Karate-Do posee principios y objetivos comunes para el crecimiento de sus
alumnos: respeto, justicia, armonía y esfuerzo son los primordiales.
En el caso del
Karate-Dō, la ética deriva de las filosofías del confucianismo y del budismo
zen, aplicados al Karate-Dō. Estos principios fundamentales están basados en el
código de los guerreros medievales japoneses o samurai, llamado bushidō. En
resumen, estos se podrían sintetizar como los siguientes:
Ø La Cortesía: el respeto y las buenas maneras del comportamiento.
Ø La Rectitud: ser capaz de tomar una decisión sin vacilar. Ser justo y
objetivo en toda circunstancia.
Ø El Coraje: afrontar el reto de tomar decisiones.
Ø La Bondad: ser magnánimo, paciente y tolerante.
Ø El Desprendimiento: actuar desinteresadamente, sin egoísmos y
generosamente.
Ø La Sinceridad: decir siempre la verdad, defender ésta, y ser fiel a la
palabra dada.
Ø El Honor: aprecio y defensa de la dignidad propia.
Ø La Modestia: no ser soberbio ni vanidoso.
Ø La Lealtad: no traicionar a nadie, ni a uno mismo. Ser fiel a las propias
convicciones.
Ø El Autodominio: tener control sobre los actos, emociones y palabras.
Ø La Amistad: entregarse en un todo. Saber compartir y ayudar.
Ø La Integridad: tratar a todos por igual, defender los principios, y ser
fiel a los compromisos.
Ø Generosidad: dar sin pedir nada a cambio.
Ø Imparcialidad: emitir juicios de acuerdo a la verdad.
Los valores
éticos del Karate se recuerdan en cada Dojo, mediante el Dojo Kun o código de normas
de conducta el cual es recitado en cada clase, a manera de recordatorio de la
filosofía buscando aplicar los principios filosóficos del karate-Do a la vida
diaria, para beneficio del individuo, y la sociedad.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Karate#Fundamentos_filos.C3.B3ficos_del_Karate_Do


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